Guerra en Ucrania

La guerra silenciada: Enero de 2018

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Retrospectiva: 3 años de guerra de desgaste

Volviendo la vista atrás, siento un amargo desaliento al  ver en retrospectiva que lo que debería haber sido una guerra civil violenta pero breve se ha convertido en una guerra enquistada de desgaste, un frente de la confrontación geopolítica entre Rusia y USA, y sus vasallos europeos, y que el equilibrio de fuerzas y la incapacidad o falta de voluntad de salir del estancamiento ha llevado a un estado de guerra perpetua de baja intensidad, una larguísima agonía que sólo ahora tras tres años de guerra estática de posiciones empieza a hacerse notar el desgaste acumulado del régimen ucraniano, un desgaste que por desgracia, no es todavía suficiente para poner fin a la guerra y que al llegar a un equilibrio de fuerzas, hace todavía más arriesgado para el régimen reanudar a la guerra.

Por ello soy escéptico sobre las posibilidades de que Poroshenko cave su propia tumba lanzándose a la guerra, y todo el teatro sobre la ley de “reintegración” posiblemente sólo sea eso, teatro para satisfacer a los extremistas ucranianos, zafarse de las obligaciones de los acuerdos de Minsk, y prolongar la guerra y su permanencia en el poder todo lo que pueda. Todo seguirá como hasta ahora, quizá con algún ataque local, pero dudo mucho que se lo jueguen todo a una ofensiva general… salvo que la escasez de dinero o de municiones supongan la capitulación en pocos meses y entonces les de igual.

En retrospectiva, vemos que las previsiones de ofensivas por parte de la junta de Kiev no estaban erradas aunque no llegaron a cumplirse: hubo intentos ucranianos de reanudar la guerra, pero las ofensivas se quedaron en abortos y en amagos. En otoño de 2014 una ofensiva fue aplastada por la artillería novorusa en sus áreas de reunión. En  mayo de 2015 el ataque en Maryinka fue derrotado, en verano de 2015, el criminal bombardeo de las ciudades de Donbass y los preparativos de un gran ataque fueron detenidos en el último momento por presiones de Alemania. Desde la breve tregua de Minsk-2 en otoño de 2015, se libra una absurda guerra de desgaste con bombardeos de artillería y morteros, tiroteos de una posición a otra y constantes escaramuzas de pelotones, con algunos ataques locales y picos de violencia. 2016 transcurrió con una violencia cada vez mayor, pero el verano pasó sin que se concretara nada. En 2017 la lucha ha sido todavía más intensa, pero se aprecian síntomas de agotamiento ya que a picos de violencia le siguen treguas relativas.

Los anteriores resumenes pueden servir de consulta.

https://guerraenucrania.wordpress.com/2016/11/20/los-canones-truenan-en-silencio/

https://guerraenucrania.wordpress.com/2017/06/06/la-guerra-olvidada-verano-de-2017/

 

A pesar de toda la muerte y el sufrimiento, 2016 y 2017 han sido años perdidos en los que no ha cambiado nada. ¿Qué ha sucedido el año 2017? Una férrea censura y la escasez de noticias ha hecho que la guerra desapareciera, como si no existiera. Y sin embargo, esta guerra silenciada prosigue.

 

La guerra silenciada: algunos datos

 

Es tal el silencio y la ofuscación sobre esta guerra que hasta a veces yo tengo dudas. ¿No me estaré pasando? ¿Será posible que me haya equivocado? ¿Estarán muy exageradas mis estimaciones sobre miles de bajas al año?

Pues parece ser que no ando muy desencaminado, en su informe anual la OSCE admite más de 1.000 (mil) “violaciones” del alto el fuego en 2017 por día
https://dninews.com/article/osce-records-over-400000-truce-violations-donbass-2017

Y sí, 2017 a pesar de la censura fue peor que 2016, “sólo” trescientas mil violaciones.

Lo que es alucinante es el grado de censura que hay, no sólo occidental, si no también por parte rusa. Parece que la consigna desde Moscú es no amargarle las elecciones a Putin.

Pero de vez en cuando se filtra algo de información por las grietas del bloqueo informativo, pero hay que prestar atención y entender de qué va el tema para sumar dos y dos. No es un conflicto congelado. No existe ninguna tregua. Para los que están en las trincheras y los civiles cerca del frente, es una verdadera guerra.

Informe de la OSCE cuenta 364 explosiones en un sólo día

http://antimaydan.info/2018/01/nabludateli_obse_zafiksirovali_364_vzryva_za_sutki_v_donbasse.html

Informe de la OSCE cuenta 364 explosiones en un sólo día, el 18 de Enero (los partes siempre hacen referencia a las 24 horas anteriores). Explosiones: esto es creo yo, oír tanto cañonazos como las explosiones de los proyectiles, supongo.

Para el que no sepa, y lo vuelvo a explicar, el disparo de un cañón produce mucho más ruido que el de la explosión de la granada, y se oye a kilómetros de distancia, y de noche los fogonazos son visibles aún a mayor distancia. Por eso la diferencia entre “salidas” y “llegadas” permite al que la oye diferenciar entre los impactos y los disparos de la artillería propia y enemiga.

Lo contrario pasa con los morteros, que tiran con muy poca pólvora y hacen relativamente poco ruido, pero la bomba tiene más explosivo y hace más ruido que un proyectil de artillería del mismo calibre.

Los de la OSCE son unas ratas cobardes que no se acercan mucho al frente y aún con drones y cámaras no es probable que puedan ver la caída de los proyectiles en más que una proporción de los casos. Así que cuando cuentan trescientas “explosiones” en un día pues eso significa sólo una fracción del total, que será muy superior, y eso significa que la artillería de ambos bandos estuvo activa e intercambiando cientos de disparos.

A esto se le suma que los de la OSCE están en muy pocos sitios, no están de guardia por la noche, que es cuando los ukros suelen bombardear, que ya no están los militares rusos que imponían al menos cierta cuota de veracidad en los informes, y además sabemos de sobra que censuran las cifras para no cuestionar la propia existencia de la misión, pues el alto el fuego es inexistente, lo que invalidaría totalmente los acuerdos de Minsk y forzaría a los gobiernos involucrados a dejar el simulacro de las negociaciones y enfrentarse al fracaso de su política.

Por decirlo crudamente, la tregua de Minsk lo que realmente significa es que los patrocinadores de ambos bandos les han dicho

“sigan ustedes matándose, pero sin hacer ruido, ni pasarse, para que no nos salpique la sangre, mientras esperamos a que pase el tiempo y los otros se cansen y abandonen la partida, porque no tenemos ni idea de cómo poner fin a la guerra, ni ganas de llegar a un acuerdo”

El agravamiento de las hostilidades no puede dejar de pasar inadvertido. Los empleados de la OSCE tienen que justificar de alguna manera su trabajo y las consecuencias políticas de que vuelva la guerra afectarán a sus patrones, no se puede mentir a todos, todo el tiempo. Tarde o temprano se pondrá en evidencia el fracaso de los acuerdos de Minsk y de la política exterior de Francia y Alemania durante todos estos años de guerra civil en Ucrania. Se acabarán exigiendo responsabilidades a todos los cargos políticos implicados lo que incluye a los responsables de la misión de la OSCE, a los que sería más fácil utilizar de cabezas de turco, como que mintieron o no hicieron su trabajo.

Por eso los observadores de la OSCE, como cualquier otra burocracia, tiene que generar papeleo y una “ilusión de actividad” que justifique el dinero que cuesta. El problema de las cuotas de veracidad en sus informes, es que aunque sólo cuenten el 10% de lo que realmente pasa en la línea del frente, al aumentar los combates, también aumenta el volumen de lo que se filtra. Por mucho que lo callen, enseguida se hacen evidente dos cosas: que la guerra no se acabó tras los acuerdos de Minsk en 2014 ni en 2015, y que cada mes que pasa las cosas no sólo siguen igual si no que empeoran. Y llevamos así tres años.

El que la misión de la OSCE, aún sin la presencia de observadores rusos lo que suponía la garantía de una cuota mínima de información real, se vea obligada a dar datos que revelan la intensidad de la lucha, no sólo a la gente que entiende del tema, si no que además de contradecir sus informes anteriores, también contradice a los partes oficiales de Donetsk, sólo se puede interpretar a parte de la ineludible necesidad de aceptar lo evidente, que no hay tregua y el fracaso de las negociaciones de Kiev, como una forma de irse anticipando a las reacciones y desviar las responsabilidades:

“Que nosotros ya sabíamos lo que ocurría y avisamos a París y Berlín, pero nos mandaron callar y mentir, o no nos hicieron caso”.

Esto por lo que se refiere a políticos y responsables como Alexander Hug, la mayoría de los observadores son simples empleados chupando un buen sueldo del presupuesto y haciendo méritos, o esbirros de los servicios de inteligencia. Luego podrán alegar que ellos recogían informes pero luego sus superiores censuraban los datos.

Lo interesante de este informe de la OSCE, es cómo deja en evidencia a la información oficial de la República de Donetsk, el parte reconocía sólo 300 impactos de mortero en TODA la semana, y como chiste decían un sólo impacto de cañón. Y no hablemos ya de los combates con armas ligeras y los disparos del resto de armas pesadas que no son artillería.

Gracias a internet he entrado en contacto con un español que ha servido en la milicia como sanitario, y reside ahora en Donetsk, y que en general, y por lo que puede ver y oír personalmente, el ruido de los bombardeos y combates es constante y bastante más intenso de lo que cualquiera de los bandos o los observadores de la OSCE dan a entender.

Por desgracia, el interés del Kremlin de si no congelar, al menos enfriar el conflicto, hace que se censure la información para que no se hable de la guerra, y ganar tiempo. Mientras tanto, la gente sigue muriendo y la agonía continúa.

Postdata:

Algo más de detalle sobre la intensidad de la lucha. Esto no sale en los medios, ni siquiera los periodistas o bloggers supuestamente “especializados”, que se limitan a copiar y pegar los datos oficiales sin analizar ni pensar. Y eso que son gente que cobra por ello. La OSCE en su último informe semanal reconoce  6.500 violaciones del alto el fuego la semana pasada (12-19 Enero), lo que es un incremento del 70% , casualmente el parte semanal de Donetsk cuenta 65 violaciones,

https://dninews.com/article/donetsk-defense-weekly-situation-report-01192018

pero ya sabemos desde hace mucho que cada uno de esas “violaciones” según la RPD, en realidad son combates o bombardeos prolongados, mientras que la OSCE cuenta explosiones, ráfagas de ametralladora y tal, y sus informes están manipulados, porque resulta extraño que unas veces cuenten  como “violación” una ráfaga aislada de una ametralladora pesada o unos cuantos tiros de fusil, y dependiendo del día y las conveniencias políticas, a veces informan de bombardeos de artillería que duran horas, como en los combates del arco de Svetlodarsk el año pasado.

Por lo general, los de la OSCE son unos idiotas ciegos y sordomudos, pero cuando los ukros atacan y reciben una paliza, y no es posible disimular , hablan de “agravamiento de la situación” para que los gobiernos occidentales acusen a Rusia de “desestabilizar”. Lo único bueno de los informes de la OSCE es que lo poco que cuentan es verídico, porque queda registrado, en papel o en grabación de vídeo. Cuando estaban los observadores rusos presentes, de algo quedaba constancia. Además, algunos de los observadores son gente honrada y tratan de llevar a cabo su tarea, aunque luego sus superiores se limpien el culo con el informe.

Los informes de la OSCE por tanto son casi inútiles, pero a veces se les escapa algo, y  la comparación con los partes oficiales de la RPD es instructiva. Significa que cada una de las “violaciones” de las que informa Donetsk es en realidad un combate o bombardeo prolongado, que cada día se intercambian cientos de cañonazos y hay un tiroteo constante de hostigamiento de una posición a otra, y numerosas escaramuzas de infantería, con su inevitable peaje de decenas de muertos y heridos.

De hecho la RPD cambió de contabilidad y dejó de dar detalles en 2017 porque se podía ver que la guerra era constante, intensa,  y ya alarmaba la intensidad del conflicto., a pesar del silencio en los medios, que al no poder aplacar la guerra, se decidió en Moscú que no se hablara de ella. Que los de la OSCE empiecen a contar siquiera una parte de la verdad es mal síntoma.

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Nuestra causa es justa. El enemigo será detenido. La victoria será nuestra. -V.M. Molotov, 22 Junio 1941
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